La actividad sexual debe retomarse únicamente cuando el cuerpo esté listo, y eso dependerá del tipo de cirugía, la edad del paciente y su evolución. En general, se recomienda esperar entre 4 y 8 semanas antes de intentar relaciones sexuales. En muchos casos, pueden presentarse dificultades en la erección, especialmente si se intervinieron los nervios erectores. Pero con tratamientos complementarios (medicación, terapia o dispositivos), y con un acompañamiento profesional adecuado, es posible recuperar la función sexual de forma satisfactoria.